La realidad de éstas carreras callejeras en las principales ciudades de nuestro país, como el D.F., es muy diferente. Se organizan por un grupo de corredores improvisados aficionados a sus autos y la velocidad; aunque algunos de ellos suelen comportarse de un modo bastante irresponsable, convirtiendo a este espectáculo callejero en un riesgo innecesario.

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